Existe conciencia en el país de la importancia que tiene mejorar la calidad de la educación como la vía central para superar la pobreza en forma permanente y mejorar la igualdad de oportunidades, como también para contar con los recursos humanos adecuados, que permitan retomar la senda decrecimiento sostenido que beneficie a todos los chilenos.
La Educación Parvularia hace una diferencia crítica a lo largo de la vida para los niños de nivel socioeconómico bajo. La pobreza en la niñez deja consecuencias para el desarrollo cognitivo y los posteriores logros educacionales. La calidad de la experiencia preescolar perdura hasta la educación básica, y aun más allá. Por ello, y particularmente en los países con altas diferencias sociales y de ingresos, adquiere especial relevancia la educación temprana, para disminuir las desventajas iniciales de los niños o niñas provenientes de familias de escasos recursos.
A nivel social hoy se concibe a los niños y niñas como sujetos con necesidades específicas, cuyo cuidado y protección debe ser garantizado no solo por las familias, sino que por la sociedad en su conjunto, en particular desde el ámbito educativo. En este sentido, asegurar los derechos de los niños y el compromiso con el desarrollo humano constituyen factores que hacen incuestionable la necesidad de efectuar inversiones en la primera infancia.
Por ende podemos destacar que la educación de calidad es un tema que se hace relevante hoy día y nos toca especialmente como país, ya que Chile es un país con una gran desigualdad social. Si miramos el Chile actual, hoy existe mayor equidad en el acceso al sistema escolar, no existen casi exclusiones y por primera vez en la historia, la cobertura es casi completa en educación básica y media (faltando completar la educación Preescolar y educación Superior). La reforma educacional chilena se ha esforzado por lograr una educación de calidad para todos, más equitativa y donde las brechas entre los diferentes sectores sociales sean menores
Por otro lado, el papel de la educación no puede limitarse a la transmisión de valores culturales de una sociedad. Su función debiera orientarse a posibilitar que el niño desde su nacimiento tenga todas las oportunidades posibles para desarrollar sus potencialidades. Los niños de hoy y los jóvenes y adultos de un mañana próximo, demandan contar o haber contado como base de su andamiaje educativo, con una educación temprana dada desde el vientre materno y antes de su ingreso a los niveles de educación primaria. Propiciar aprendizajes en ambientes que favorezcan el desarrollo afectivo y psicomotriz del niño, reconociendo y estimulando las capacidades infantiles.
La educación infantil debe ser instrumento que, unido a su nutrición y salud, asegure las bases de todo buen desarrollo posterior de la persona. La calidad de las experiencias en relación con otros niños y con adultos que pueda ofrecerse al niño, será fortalecida si se toma en cuenta las propias capacidades infantiles y se alienta sus posibilidades de proyectar sus movimientos, intenciones, inteligencia y afectos para modificar su propio entorno ya sea familiar o educativo la confianza y respeto social en la educación preescolar y en los primeros años de escuela primaria, la enseñanza de los derechos humanos debe tratar de fomentar sentimientos de confianza y respeto hacia sí mismo y hacia los demás. En efecto, esos sentimientos constituyen la base de toda la cultura de los derechos humanos. De ahí que la "dimensión pedagógica" del profesor sea fundamental. El enfoque basado en el apoyo permanente dará sentido a cada actividad, tenga o no relación con la enseñanza de los derechos humanos.
No se puede dejar de nombrar que el uso de las nuevas tecnologías de información y comunicación en el nivel preescolar es actualmente el centro de atención y estudio de múltiples investigadores.
La incorporación de las nuevas tecnologías de información y comunicación al contexto educativo ha sido vista como la posibilidad de ampliar la gama de recursos, estrategias didácticas y las modalidades de comunicación que se pueden ofrecer para el mejoramiento, optimización y alcance del quehacer educativo. No obstante su uso en el contexto específico de la educación preescolar o inicial ha sido controversial.
Para concluir puedo destacar que la importancia que representa la educación preescolar como un servicio de gran potencial para el desarrollo integral de las niñas y los niños y porque puede contribuir decisivamente en la adquisición de competencias socio-afectivas e intelectuales básicas para el aprendizaje reflexivo y el pensamiento crítico y creativo
INTEGRA renueva material en jardines infantiles
Hace 16 años